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Atauta es un pequeño pueblo que se encuentra incluido en el municipio de San Esteban de Gormaz, en la provincia de Soria (España). La cantidad de atautecos que podemos encontrar censados en este pueblo es de unos 125 habitantes. El pueblo se emplaza a 965 metros de altura sobre el nivel del mar, y cuenta con una extensión de 2836 hectáreas. El poblado se encuentra Limitado por el norte con San Esteban de Gormaz del que le separa el río Duero. Por el sur con Morcuera y Quintanas Rubias de Abajo por el Este. Por el Oeste con Piquera y Peñalba de San Esteban. Se haya situado cerca de un extenso y poblado monte de encina, propiedad de los vecinos. Cerca del pueblo pero dentro de su término esta el despoblado de Golbán, del que se conserva unas pocas ruinas, como la pared de la espadaña de su iglesia, al parecer, de estilo románico. La gente apunta que Golbán se despobló a consecuencia de los daños producidos por una plaga de termitas, o también existe la posibilidad debido a una contaminación del agua potable del pueblo. La despoblación de Golbán propició una pugna entre los habitantes de Atauta y Olmillos (pueblo vecino), por el campanillo de la Iglesia, llegando a medir la distancia que existía desde Golbán a los otros dos pueblos, ganando por proximidad, Atauta. Además también discurre el arroyo Golbán por las tierras de Atauta.  El pueblo se especializó con el tiempo con sus producciones agrícolas. Las más importantes son los cereales de buena calidad, de ganado lanar y vino de nombre reconocido, por pertenecer a la denominación de la Ribera del Duero. Es el pueblo más activo, vitivinícolamente hablando, de la zona con sus viñas y bodegas. En la actualidad existe en el pueblo, una bodega, que se esta perfilando como productora de unos grandes vinos de calidad, con denominación de Dominio de Atauta. Estos buenos vinos son debido a entre otras cosas a la altura que se encuentran las viñas respecto al nivel del mar, gracias al terreno el cual es muy arenoso y en gran parte a sus viñas, de pie franco, algunas con mas de un centenar de años. Atauta también cuenta con un museo etnográfico privado, fruto de la iniciativa de Teodoro Tomás Herrera y Concepción Salas. donde podemos encontrar una colección de utensilios que se usaban hace años para el campo y cualquier necesidad de la vida en aquellos momentos. En el pueblo podremos dar un paseo por sus famosas peñas, desde las que se pueden divisar unas magnificas vistas de la Iglesia parroquial de San Pablo, construida sobre el risco (se dice que dar una vuelta a la iglesia alivia el dolor de muelas).También existió la ermita de San Bernabé. La iglesia con detalles arquitectónicos góticos de Pedro González y José de Luciaga, conserva en su interior el retablo de la Conversión de San Pablo, esculpido por Juan de Morgota. También podemos divisar, desde las peñas, el paraje del "Hondo" donde está situado un auténtico tesoro de bodegas, lagares de piedra y palomares. Construcciones que algunas datan de hace mas de 100 años de antigüedad. Se encuentran con una ordenada alineación, dando lugar a pensar que se trata de otro pueblo muy cercano. Siendo el conjunto de bodegas tradicionales mejor conservado de toda la ruta de la Ribera del Duero. Las viñas además dan un toque de color a las vistas. En la actualidad existe, en Atauta, una casa rural disponible para pasar unos días de sosiego y calma en este tranquilo pueblo. Desde el que poder realizar excursiones a las ruinas de Tiermes o Uxama. Visitar San Esteban de Gormaz o el Burgo de Osma. Y porque no aventurarnos a conocer el cañón del río Lobo, entre otros muchos lugares de interés para ser visitados. En la 3ª semana del mes de agosto, miércoles, jueves y viernes, se celebran las fiestas del pueblo. Antiguamente se celebraban en septiembre pero se pasaron al mes de Agosto por la mayor afluencia de gente. Las fiestas son en honor al Sto. Cristo del Amor, cuya imagen fue emparedada durante la Guerra Civil para que no sufriera daños. También existía antiguamente la tradición en Carnaval de colgar un gallo en la plaza principal e intentar matarlo con los ojos vendados; pero esta tradición ya no se conserva.
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